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¨Secretos¨ para el arreglo del caballo

Juan Pablo Cardemil habló de su experiencia en el tema, en el Congreso Corralero de Santa Cruz.
Autor:

Por Miguel Angel Moya

"En esto hay muchos métodos y todos son válidos y respetables mientras tengan el resultado que uno busca", señaló a su audiencia Juan Pablo Cardemil, quien fue uno de los panelistas del Congreso Corralero El Caballo Chileno que se realizó en Santa Cruz.

Le tocó referirse al tema "Arreglo para correr en vacas" y señaló que iba a compartir con su audiencia lo que a él le había ido bien.

"Recibo el caballo recién amansado y lo básico es que no corcovee, que esté dócil, que galope relativamente ordenado, que pare, que abra puertas, como nosotros le llamamos. Este es un ejercicio a simple vista simple, pero no lo es tanto; que retroceda. Así debiera tomarlo uno para empezar a arreglar un caballo".

Agregó que lo primero que hay que preocuparse en el arreglo es de la boca. "Porque la boca es la dirección del caballo. Eso es lo principal y para esto le vamos a poner una guatana, con la cual empiezo a trabajar el caballo", sostuvo.

Precisó que se empieza a trabajar casi a la rienda y que esta modalidad es el principio para trabajar un animal para correr en vacas.

"Tenemos que pedirle al caballo que haga las cosas con las órdenes del cuerpo; que interprete los apoyos, principalmente de las piernas, de las espuelas, de las riendas. Al principio, el trabajo es básicamente eso".

Señaló que el caballo debería seguir todos los apoyos, que trote en forma ordenada, que pare, que ponga las patas, "básicamente, que se vaya acostumbrando a nuestro cuerpo y a nuestros apoyos. Los ejercicios, en todas las etapas, se hacen en forma repetitiva. El caballo aprende por repetición. Hacemos muchas veces el mismo ejercicio, lo paramos, hacemos una pausa, que descanse y que siga. No podemos trabajar un animal cansado, porque no responde a ningún estímulo".

Enfatizó que aquello era fundamental, porque a veces el arreglador comete el error que cuando el caballo no hace lo que él quiere, igual le sigue dando con el mismo ejercicio.

"No, tiene que parar, hacer la pausa y seguir", sentenció.

Para su charla utilizó el apoyo de videos, explicando lo que iba aconteciendo y precisó que los ejercicios siempre deben ser suaves e ir de menos a más.

"En la medida que el caballo vaya aprendiendo, le vamos a ir exigiendo más velocidad. Tiene que meter sus posteriores para parar. La gracia es que el jinete ordene solamente con su cuerpo, con los movimientos de las rodillas. Lo ideal es lograr la perfección y que caballo y jinete sean una pura persona".

Saber interpretar al caballo

También dijo que en una siguiente etapa, pasa al caballo de la guatana al riendero.

"Yo personalmente, y aquí puede diferir conmigo mucha gente, sobre todos los arregladores antiguos, lo paso al riendero. Hay colegas míos que les gusta pasarlo de la guatana al freno. Para mi gusto, ese cambio es muy brusco. Pensemos que la guatana es un elemento de cuero y pasarlo directamente a un elemento hecho de fierro, para ellos es una cosa muy brusca".

Agregó que utiliza rienderos articulados y forrados en una parte con una venda elástica para incluso dejarlos más suaves.

"Este riendero se lo pongo cuando el caballo comienza a tomar postura y hay que darle un poco más de velocidad. En esta fase ya empezamos a topear. Generalmente, hay caballos que no les gusta mucho el riendero, así que cambiamos a guatana de nuevo y luego probamos con el riendero. Como todos los caballos son diferentes, hay otros en que resulta la pasada de la guatana al freno y les gusta. La gracia es saber interpretar a los caballos; son todos diferentes. No hay que olvidar que es uno quién piensa y él ejecuta".

Subrayó Cardemil que el arreglador tiene que adaptarse a los diferentes tipos de caballos y que el trabajo prosigue con irle pidiendo más velocidad y se le va mostrando el toro.

"Comenzamos a arrear con ellos, para que se acostumbren a los movimientos del toro, a las cachañas que hacen estos animales y después, de a poco, le vamos enseñando una posturita en el toro. Lo ponemos, lo sacamos, lo dejamos descansar. Es básico que siempre el caballo quede con ganas, que quede con interés de volver a hacerlo que uno le pide. Nunca hay que llegar al límite de sus fuerzas, porque ahí se producen los resabios y todo eso".

Añadió que después del trabajo en el campo se pasa a la medialuna, para que se familiarice con lo que es el corral, con lo que es apiñadero.

"Y siempre, cuando uno pasa de una etapa a otra, hay que repasar lo anterior. Uno puede estar corriendo en un rodeo, pero primero tiene que andar el caballo, después tiene que trotarlo, luego galoparlo derecho, desprenderlo y exigirle todo de a poco. Pero siempre volviendo atrás".

Puntualizó también en su charla que hay caballos que tienen un físico espectacular, lo que facilita la labor del arreglador.

"Yo prefiero trabajar siempre en la mañana y sin darle desayuno al caballo. Éste come en la noche, se queda en su pesebrera, usted lo trabaja, lo entrena y después almuerza. El caballo no se puede trabajar con la guata llena; es igual que un deportista. Y el tiempo de trabajo depende del caballo; hay unos que requieren mucho más tiempo que otro, pero eso no quiere decir que sean más malos, sólo que les cuesta un poco más. Y hay talentosos que uno los guía y salen solos. Generalmente, los más talentosos son los que llegan arriba".  

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