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José Miguel Guzmán dejó bien representadas nuestras tradiciones en el Camino de Santiago

El propietario del Criadero Lo Campino realizó el recorrido junto a una interesante delegación.

El propietario del Criadero Lo Campino, José Miguel Guzmán, relató en conversación con CaballoyRodeo.cl desde Portugal los detalles de su gran anhelo cumplido: Recorrer el Camino de Santiago de Compostela en caballos chilenos y junto a una delegación compuesta por parte de su familia.

"Dejamos a Chile bien puesto, nuestra bandera estuvo puesta en lugares emblemáticos de España y dejamos bien representado a nuestro país, que somos un pueblo de tradiciones, amante de los caballos y con alguna espiritualidad también", expresó desde tierras lusas.

Guzmán recordó que la delegación "estuvo compuesta por mi señora, María Teresa Espínola, por Francisco y Felipe Guzmán, dos de mis hijos, Jorge Valderrama, Luis Tello, Rodrigo Miquel y Angela Ossa, que son amigos nuestros de toda la vida".

"Este ha sido un viaje maravilloso en muchos sentidos. De partida, llegamos primero a Madrid donde tuvimos la oportunidad de ir a ver una corrida de toros de rejoneo, que es la que se hace a caballo, donde toreaban los mejores rejoneadores de este momento en España que es Hermoso de Mendoza y Lea Vicens, una mujer muy bonita, en la Plaza Las Ventas en Madrid, la cual estaba llena de gente y fue un espectáculo único", comenzó en su relato.

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"Después conseguí que nos reservaran una mesa donde va todo el mundo taurino y nos tocó estar al lado del torero, así que pudieron sacarse fotos con los toreros y fue un momento muy entretenido", continuó.

Sobre cómo llegaron los caballos que transportó hasta Europa, dijo que hicieron su primera "escala" en "Amsterdam, y viajaron a Burgos, hicieron 1.500 kilómetros en camión. La primera cosa que nos sorprendía de ver este mundo de caballos en Europa, del que tanto tenemos que aprender, es que los caballos llegaron a un hotel para caballos que era maravilloso. Acá hay competencias que juntan hasta 2.000 caballos en una semana, que practican salto, practican enganche, adiestramiento, entonces son otras dimensiones. Hay que tener logística para tener esa cantidad de caballos, alojamiento para los encargados, y todo en perfectas condiciones".

"Los caballos desde Burgos se trasladaron a Herrerías, que es donde empieza nuestra travesía y queda más o menos a 200 kilómetros de Burgos. El trayecto se hizo en camión y desde ahí nace nuestro tramo del camino de Santiago de Compostela, que es un camino que sale de diferentes lugares, Francia, Portugal, también desde Inglaterra que se hace a vela, y diferentes lugares de España", agregó.

"En Herrería vamos a un pueblito que se llama Cebreiro, que es donde vas a inscribirte como peregrino. Te dan un carnet y en cada lugar que llegas tienes que ir a que te firmen el carnet, porque el camino para que sea válido como peregrinación debe tener sobre 100 kilómetros y se puede hacer a pie, en bicicleta, a caballo o en coche con caballo, aunque también a vela, porque los que se van desde Inglaterra tienen que venir a vela, y tú tienes que cumplir sobre cien kilómetros para que sea válido como un camino de peregrinación", prosiguió.

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Guzmán añadió que "después de que partimos llegamos a un lugar que se llama Samos, que es una ciudad donde existe un convento que tiene 1.500 años de antiguedad, de los monjes Benedictinos. Es uno de los conventos más antiguos del mundo y uno de los más antiguos de España. Ahí es donde se hacía el licor benedictino y a raíz de que se hacía este destilado se incendió el convento, quedó muy dañado y se reconstruyó. Hoy está en perfecto estado, maravilloso. Hay once monjes viviendo en él y mantienen impecable. Estos monjes nos mostraron el convento, con todas sus dependencias, la iglesia, y fue una visita súper bonita".

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"Nuestro viaje siguió hasta la ciudad de Sarria. Estos viajes se hacen por caminos que llaman corredeiras, que son unas avenidas no tan grandes, son para que pase un coche con caballos y no más que eso, y estos caminos se van haciendo a través de pueblitos medievales, llenos de encanto, maravillosos, muy anclados en la cultura celta que es la que dominaba esa región de España, llenos de tradiciones, donde la gente vive de una forma muy austera, porque vive de lo que produce. La persona tiene su vaca, hace queso o quesillo, las bostas de la vaca sirven para abonar la chacrita, que produce hortalizas para comer él o vender a los vecinos o en las casas rurales donde te puedes alejar. Con el suero de la leche alimenta a un cerdo. Es autosuficiente y uno dice cómo en el siglo XXI existe esta gente, es transportarse a la época medieval", aportó.

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"Nosotros, íbamos todos de huasos, con manta, la bandera chilena, un coche con caballos... la gente salía a mirar, porque se hace a caballo, pero no es usual que la gente lo haga a caballo, es como una novedad, y más lo fue cuando veían nuestros atuendos. Incluso, el diario de mayor circulación de Galicia nos hizo una entrevista y ahí aparecimos", siguió.

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"Después seguimos de Sarria a Portomarín, desde donde seguimos a Palas de Rei, que es el lugar típico donde se comen los mejores pulpos de España. Comimos unos pulpos exquisitos y con el famoso vino Libeiros, que es el que ellos producen en esa zona. Estuvimos siempre alojando en casas rurales, llenas de encanto, acondicionadas para la época actual, pero manteniendo las características de lo que tenían siglos atrás, casas construidas en el siglo XII, y no estoy exagerando.

Después seguimos a Arzúa y desde ahí a O Pino, que fue el último lugar en que estuvimos antes de ingresar a Santiago de Compostela, el sábado por la mañana, un cuarto para las ocho, en coche y a caballo. Fue un momento muy emotivo, pudimos sacarnos fotografías con nuestra bandera frente a la Catedral. Eso fue muy bonito", expresó.

También, José Miguel Guzmán contó que "salimos de ese lugar y por la tarde fuimos a la misa del peregrino, con la Catedral llena, que es muy emotiva. Ahí llegan todos los peregrinos a esta misa que se hace en conmemoración a este viaje. Hay un aparato para hacer incienso, muy grande, que se llama el Fumeiro, y que tiene unas tremendas dimensiones"

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"Esta misa es de mucha devoción, con mucha gente, y tuve la suerte de encontrarme con muchos chilenos, curiosamente, estaba José Luis Rishmawi, que hizo el viaje a pie, y me encontré con dos amigos que fueron compañeros míos de curso y casualmente estaban allá. Iimagínate vernos de huaso, con sombreros... fue todo un espectáculo. Incluso había un cantante que estaba tocando fuera de la Catedral, en estos pasillos, y de pronto empezamos a escuchar música chilena y resultó que el cantante era chileno. Fue una cosa muy mágica", subrayó.

Tras eso, "los caballos después se fueron a Xerez de la Frontera, mil kilómetros más en camión, y ahí llegaron a un criadero donde un señor que se dedica a adiestrar caballos para el enganche, se llama Edouard Simonet, que es un top ten del enganche en Europa y conoció nuestros caballos. Ahí nos dimos el gusto de hacer paseos a caballo en Andalucía, en unos campos preciosos, todos montando con nuestros trajes típicos y se quedaron gratamente sorprendidos de conocer nuestros caballos, la mansedumbre y docilidad. Yo estaba un poco asustado porque pensaba que los caballos españoles nos iban a aventajar en el tranco, pero nada... el caballo de nosotros iba a la par de ellos, no mostraron ninguna hilacha; al contrario, mucha mansedumbre". 

"Hubo también mucho interés por conocer esta raza nuestra, y fueron varios criadores a visitarlos, fueron dos personas a conocer nuestros frenos para copiarlos, sacar ideas, así que ahí están Jorge Valderrama y Luis Tello en conversaciones con ellos para revisar ideas de frenos que fabrican acá y les dejamos las cosas que ellos consideren interesantes de nuestros frenos", aseveró.

También manifestó que "la elección de la ruta fue muy bien hecha por una persona que nos organizó todo acá, y que es su especialidad, se llama Aurelio Tagua, que hace esta ruta hace 20 años así que la conoce al revés y al derecho. En Santiago de Compostela estuvimos alojados en el Monasterio de los Monjes Franciscanos, que es uno de los más antiguos del mundo y tiene un hotel, entonces te alojas y puedes ver el Monaterio por dentro, que es una maravilla"

Sobre cómo vivió las emociones de esta travesía, explicó que "fue mixto, porque en el viaje cuando fuimos a las iglesias que visitamos, partiendo por Cebrerios, que se hace el milagro de Cebrerios, hay un recogimiento porque es un lugar con mucha historia y mística, lo mismo en la visita al Monasterio de Samos y la llegada a la Catedral son tres instancias de mucha introspección. En el camino mismo, lo encontramos tan maravilloso... yo siempre he dicho que Chile es el lugar más lindo que he conocido, salvo Galicia, y concordamos con José Luis Rishmawi que el viaje es de lo más lindo que nos ha tocado ver, porque es recorrer el sur de Chile, pero con siglos de historia y con unos caminos muy ordenados, muy bien implementados".

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"El camino lo disfrutamos mucho, conversando con los hijos, con Jorge Valderrama, Luis Tello, con mi señora, y no parábamos de sorprendernos de las maravillas que veíamos, así que el camino propiamente tal no tuvo mucho de espiritualidad, tuvo más que nada de entretención y de naturaleza. Nosotros que estamos ligados al campo, entonces ver el ganado que había ahí, precioso, ver esta forma de vivir de la gente a través de una vaca, que subsistía toda una familia, eran cosas muy interesantes; entonces, la espiritualidad la tuvimos cuando estuvimos bajo un techo, donde había una iglesia, en el camino mismo lo disfrutamos mucho" 

 

"Si Dios quiere, tengo planificado volver a hacer este camino con el resto de hijos que no pudieron ir este año y por ese motivo quedan los caballos acá. Yo lo volvería a hacer muchas veces más, porque lo encontré maravilloso, y con eso respondo si es que lo recomiendo, por supuesto que sí. Se puede hacer de cualquier forma y es magnífico, ya sea a pie o el que quiera y pueda hacerlo a caballo, por supuesto que darse el gusto de andar en caballos chilenos, con nuestras tradiciones caminando por esos paisajes, es una sensación única, un disfrute de por sí, lo mismo que nos ocurrió cuando anduvimos en nuestros caballos chilenos por las fincas de Andalucía"

"Otra cosa súper importante fue el herraje, porque tuvimos que herrar los caballos con unas herraduras que están recién llegando a Chile que son plásticas, especiales para caminos con adoquines y nos tocaron lluvias, algunas fuertes, y entramos en ciudades antiguas y si no hubiésemos llevado esas herraduras, los caballos hubiesen pasado casi como por un resbalín hacia abajo"

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