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La responsabilidad que recae en la actual generación corralera

Por Arturo Montory G.

Aires de Armonía. Es lo que tenemos que lograr en adelante, el único enemigo que está presente es nada menos, que nos eliminen el rodeo.

Palabras mayores e inimaginables para miles de chilenos.

El rodeo es el centro que convoca las tradiciones y todo del gran mundo que lo rodea, que hace posible mantener viva nuestra identidad de nación chilena. El huaso, su caballo y su deporte abarcan cientos de años representando una parte importante del campo y su rica cultura. 

Los hechos recientes que en nada nos prestigian, es necesario “echarlos al hombro” y seguir muy unidos batallando por nuestra sobrevivencia, desafío nunca antes en el tiempo enfrentado.

Quiero recordarles la responsabilidad que recae en la actual generación corralera, receptora del trabajo y pasión de miles de huasos en el pasado.

Tomo I Historia del Rodeo Chileno.

 Inicios del rodeo como deporte.

 A partir de los rodeos habituales en las haciendas antiguas, de la zona central, cercanos a Santiago, cuyos corrales eran de pircas (piedras).

 Basado en don Uldaricio Prado y su libro El Caballo Chileno (1914).

 El rodeo en las haciendas.  En esta forma de aparta el trabajo del caballo se reducía principalmente a mantener un empuje constante de sus fuerzas para ir continuamente estrechando al animal contra la cerca de la cancha y desarrollar una velocidad más o menos acelerada y permanente para no despegarse un solo momento, el colocado al flanco del costillar del animal y el de la retaguardia de las ancas en que iba fija la “garrocha”.

Primer Reglamento de Corridas de Vacas. Año 1860.                                                                                                  

 Este modo de correr vacas duró más o menos hasta 1860, y después  deseosos tal vez los jinetes de lucir las fuerzas de sus cabalgaduras hasta llegar a detener bruscamente el animal que corría pegado a  la cerca, ya que se estaba generalizando también otro deporte genuino chileno, el de pechar, por el cual, entre dos jinetes procuraban vencerse uno al otro, con las fuerzas de empuje que producían los pechos de sus caballos, se convino en desechar la garrocha,  y en considerar como principal hazaña, el poder atajar al animal vacuno, en una parte dada de su carrera.

Por lo cual se necesitaba como condición favorable a este objeto, el modificar la cancha de carrera, transformándola de una línea recta como era la seguida por la cerca, en una semi-circular o “media luna”.  

En estas condiciones apartado el animal, ambos jinetes corredores, “sin garrochas”, llevaban la misma colocación del antiguo modo, pero al poco espacio recorrido corriendo, el colocado al flanco, despegaba un poco el caballo y al avanzar el animal no estrechado, lo “detenía con recio estrellón” de su caballo, dado un poco adelante de las paletas, y a veces, al lado de la cabeza, que ocasionaba frecuentes accidentes por ruptura de los cuernos del animal corrido o heridas graves en el caballo.

Esta nueva forma de “correr vacas”, permaneció en uso durante poco tiempo, pues hubo opiniones de “hombres de campo”, suficientemente observadores, que pudieron apreciar el poco mérito que esta innovación presentaba para poder juzgar de las cualidades que se deseaban en el buen caballo “corredor de vacas”, y por otra parte el maltrato que sufría el ganado, como consecuencia inevitable, de los bruscos estrellones. 

Segundo Reglamento de Corridas de Vacas. Año 1870.

 Atajada en dos carreras y castigos.

 Se produjo a sus instancias, cierto cambio en la forma de ejecutar la carrera, con el cual se podría aquilatar mejor las bondades del caballo y suprimir en lo posible, las crueldades para con el ganado.

Además era necesario que el trabajo de la aparta se compartiera en los dos jinetes corredores, y en este sentido se comenzó a adoptar la costumbre de hacer obligatorias dos carreras al animal apartado y que fuera atajado en dos puntos precisos, señalados en la cancha, siendo condición absoluta, el mantener para esto el caballo unido al costado del animal, considerándolo como falta grave y digna de ser severamente censurada, con pifias y rechiflas, al jinete que despegase su caballo para ganar la delantera y hacer la detención brusca o atajada con estrellón, de esta manera la ejecución correcta del acto debía ser únicamente la resultante del esfuerzo considerable del motor caballo, junto con el tacto y destreza del jinete.

Han pasado 162 años y ya desde esa época era manifiesto el sentimiento de buscar el Bienestar Animal, y la protección de caballos y ganado vacuno, y por ende de los jinetes, luego nació la necesidad de imponer disciplina en la medialuna, siendo huasos de gran prestigio y mucha autoridad los que la hacían cumplir y cuya decisión nadie osaba discutir.

A su vez nacieron grandes organizadores, hombres de visión, muy trabajadores y empeñosos, que se jugaban enteros por el rodeo, y de entre ellos nacen los primeros dirigentes, zonales en esa época pasada, que son los que permitieron que el rodeo perdurara y se organizara.

Esa inmensa cantidad de años deportivos están en una encrucijada que solo los que sientan gran amor y devoción por él, serán capaces de salvarlo,

La unión y trabajo mancomunado es lo debemos presentar al mundo, la organización de un deporte maduro y en creciente desarrollo luego de 162 años de práctica.

Los buenos dirigentes hay que respetarlos y cuidarlos porque son ellos, los que tiran la locomotora del avance y práctica del deporte, y cuyo único fin es servir al rodeo.

Es imprescindible unirnos en torno a nuestra bandera, como nación única llamada Chile.

 

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